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Prof.
Jorge Saco
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Los
astros siguen girando en sus órbitas mientras
la conciencia del ser humano se amplía y adquiere
mayor capacidad para entender otras realidades del universo
y captar nuevas informaciones que llegan desde el cosmos.
Estamos en un período de transición, de
puente, entre la civilización que finaliza y
la nueva civilización que se está iniciando
sobre bases absolutamente diferentes a las anteriores.
Cada vez que hay un cambio importante en la humanidad
se genera un nuevo punto de apoyo de la conciencia y
por lo tanto se abre una nueva visión del universo
para explorar. Estamos ante otra revolución copernicana.
Hemos atravesado los límites del sistema solar
y nos encontramos inmersos en la galaxia y participando
ya en muchas realidades a la vez. Hasta hace dos décadas
hablar de lo que había más allá
de la cuarta dimensión era mera especulación.
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Hoy
tenemos informaciones más claras de las otras dimensiones;
podemos ubicarnos desde una nueva perspectiva dentro el universo.
Cada
vez que hay un cambio importante en la humanidad se genera
un nuevo punto de apoyo de la conciencia y por lo tanto se
abre una nueva visión del universo para explorar. Estamos
ante otra revolución copernicana. Hemos atravesado
los límites del sistema solar y nos encontramos inmersos
en la galaxia y participando ya en muchas realidades a la
vez. Hasta hace dos décadas hablar de lo que había
más allá de la cuarta dimensión era mera
especulación. Hoy tenemos informaciones más
claras de las otras dimensiones; podemos ubicarnos desde una
nueva perspectiva dentro el universo.
La
astrología, que en su esencia es el estudio de la vida
universal siempre tendrá un espacio importante en el
ser humano. Se adapta al nivel de conciencia con el que se
interpreta la vida del cosmos en un determinado momento histórico.
Es por ello que nos estamos abriendo hacia una nueva manera
de interpretar la relación del ser humano con su mapa
natal. En otras palabras, ese instante cósmico en que
un ser nace envuelto en las energías estelares y planetarias
nos estará brindando información de su ruta
cósmica multidimensional.
En
este salto cuántico que está dando la conciencia
del humano, podrá descubrir que las mismas constelaciones
conocidas hasta ahora brindan nuevas informaciones para el
camino de evolución terrestre.
La
Astrología es un mapa de ruta cósmica y nosotros
buscamos el camino que nos conecte cada vez mejor con nuestro
origen en las estrellas. Necesitamos saber con más
precisión de nuestra interrelación energética
entre los planos terrestres y espirituales.
La
relación del nuevo hombre con el universo estará
basada en el contacto interior. El estudio de los arquetipos
y de los ciclos ya no tendrá al yo humano como centro,
sino que abarcará las diferentes dimensiones de su
conciencia. Así podrá expresar el Propósito
Divino.
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En
un futuro las doce expresiones del zodíaco no estarán
más simbolizadas por figuras asociadas con la vida
instintiva. Una percepción superior definirá
los símbolos arquetípicos que inspirarán
el contacto y la comunicación de la vida terrestre
con el cosmos. La visión que el hombre tiene del
firmamento también se modificará. Habrá
más alcance visual y más amplias posibilidades
de contacto interior. Verá reflejada en la esfera
celeste una vida dinámica, que espejará
la evolución del universo y se proyectará
por toda la existencia cósmica.
La nueva astrología no estará enfocada en
el hombre sino en el cosmos. El yo humano se transforma
en un yo energético - espiritual. La psicología
transpersonal es uno de los pilares donde se apoya esta
nueva visión. El otro pilar es la física
cuántica que apoya desde la ciencia este salto
de la conciencia humana. |
En
esta época está ocurriendo una elevación
del nivel vibratorio de todo el sistema solar, proveniente
del centro de la galaxia y se trasmiten hacia la Tierra energías
fundamentales para la evolución. El trabajo de canalización
de estas energías es procesado en el cosmos por las
constelaciones y trasmitido a nuestro Sol. Al compás
de este impulso vibracional que modifica la percepción
de la realidad, la astrología adquirirá un leguaje
adecuado para la época.
Las
informaciones registradas en la esfera zodiacal están
pasando por profundos cambios. Por lo tanto la vida en la
Tierra cambiará, (ya está cambiando), y las
interpretaciones astrales también cambiarán.
Estaremos viendo nuestra vida y la del cosmos desde otra perspectiva.
Al reconocerse la esencia del Sol, se comprenderán
otros niveles de existencia y el hombre podrá penetrar
en otros campos de la vida cósmica.
Uno
de los planetas que será reinterpretado es Saturno.
Hasta el siglo pasado era el Señor del Karma, el que
aportaba las pruebas y experiencias más duras. En los
libros de astrología anteriores a la década
del 80 era considerado el maléfico. Luego vinieron
las interpretaciones psicológicas, puerta que abrió
Liz Green, entre otros estudiosos de la Astrología
humanística, y nos mostró a Saturno como la
Sombra del inconciente. Este aspecto era lo que teníamos
que integrar para continuar avanzando en la vida. Dejó
de ser el malo de la película para convertirse en un
maestro severo, maestro al fin que nos indicaba las dificultades
que nuestra alma traía para volver a conectar la Fuente
Universal. Desde el año 2001 aproximadamente las experiencias
kármicas dejaron de ser ese camino doloroso, ese "algo
habrás hecho" y se convirtieron en situaciones
de aprendizaje para reconectar la vida universal y por lo
tanto acceder a la conciencia de los planetas transpersonales.
Quirón es otro que viene en auxilio para sanar las
heridas del alma y lograr nuestra reintegración cósmica.
Habrá
nuevas interpretaciones de los arquetipos solares y planetarios.
Porque todos los planetas del sistema solar también
están pasando por sus propias transformaciones de evolución.
"Como arriba es abajo". Se habilitarán para
todo el mundo capacidades que aún hoy se llaman extrasensoriales
y que no todos los humanos han podido desarrollar. Los nuevos
niños ya las traen habilitadas; en sus cartas natales
debemos analizar más detenidamente los planetas transpersonales
para poder entender cómo ellos ven la realidad. Escuchar
a un joven índigo o a un joven cristal es dar nueva
letra a las interpretaciones astrológicas. Por ejemplo,
la concepción de justicia, autoridad y orden social
que tiene un niño nacido después de noviembre
de 1995 con Plutón en Sagitario no es entendida con
facilidad por los adultos cristalizados. Por ahora están
revolucionando la escuela y a los maestros, en unos años
más ese sentido de justicia y nuevo orden estará
disponible para todos.
La
Astrología en su forma actual puede expresar energías
activas en ciertos aspectos del nivel material, nivel este
que tiene al ego como centro de atención. En la nueva
visión, con nuestras interpretaciones de la vida cósmica
estamos construyendo puentes para que los seres pasen de un
mundo dual y polarizado, de marcada polaridad entre buenos
y malos, a un mundo de integración y unicidad, para
sí reconstruir nuestra memoria cósmica. Este
puente visionario permite la interrelación del hombre
con el cosmos, lo que facilita vivir en un presente continuo.
El
habitante del planeta será un ser libre, dueño
de su destino y creador de su realidad, por lo cual, el astrólogo,
como orientador de los potenciales del individuo, no tendrá
ya que predecir acontecimientos, sino que tendrá que
guiar en la interpretación de las nuevas frecuencias
que recibiremos de las constelaciones de este sistema y del
sistema estelar mayor, representado por el Sol Central de
la Galaxia.
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